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Guadix: La ciudad de arcilla, cuevas y raíces apostólicas

Ricardo Martínez septiembre 12, 2026 4 min read

Hay lugares donde la historia no se construyó hacia arriba, sino hacia el interior de la tierra. Guadix, asentada sobre una de las hoyas más singulares de la Península Ibérica, es un enclave donde la geología y la antropología se funden de manera literal. Antigua Colonia Julia Gemella Acci romana y pieza clave del Reino Nazarí, esta ciudad granadina es un archivo vivo de la persistencia humana frente a un paisaje arcilloso que parece sacado de otro planeta.

El trogloditismo: Ingeniería del barro y el silencio

El elemento que define la identidad de Guadix es, sin duda, su Barrio de las Cuevas. Con más de 2.000 cuevas habitadas, nos encontramos ante el mayor complejo troglodita activo de Europa. Para el documentalista, estas viviendas no son una excentricidad, sino un triunfo sublime de la arquitectura bioclimática popular.

Excavadas directamente en los cerros de arcilla del paisaje, estas casas mantienen una temperatura constante de entre 18°C y 20°C durante todo el año, aislando a sus habitantes tanto del gélido invierno de la cara norte de Sierra Nevada como del asfixiante verano andaluz. Las chimeneas blancas, que brotan directamente de los cerros como chimeneas de la propia tierra, configuran un paisaje urbano tridimensional donde el suelo de un vecino es el techo de otro. Es la arquitectura del silencio y de la comunión absoluta con el terreno.

La Catedral y la Alcazaba: El contraste del poder

Frente a la horizontalidad subterránea de las cuevas, el centro histórico de Guadix se eleva con monumentalidad. La Catedral de la Encarnación, construida sobre la antigua mezquita mayor, es un testimonio de la transición del gótico al barroco, donde arquitectos de la talla de Diego de Siloé dejaron su impronta. Su fachada de piedra caliza cálida contrasta con el perfil rojizo de la Alcazaba árabe del siglo XI, que corona la ciudad y recuerda la importancia estratégica de Guadix como llave de paso entre el Levante y el resto de Andalucía.

San Torcuato: El origen de la fe y la memoria de la Acci romana

Documentar Guadix exige sumergirse en sus raíces paleocristianas. Cada mes de mayo, la ciudad se paraliza para celebrar la festividad de San Torcuato, su patrón. Según la tradición cristiana y los textos hagiográficos medievales, Torcuato fue el primero de los Siete Varones Apostólicos, evangelizadores enviados por San Pedro y San Pablo a la Hispania romana en el siglo I.

San Torcuato fundó en la antigua Acci la primera sede episcopal de España. Su reliquia y su memoria histórica no solo son un pilar devocional, sino un elemento de cohesión identitaria que une el pasado romano de la ciudad con su presente. La procesión de sus reliquias y los cultos en la Catedral son un despliegue de liturgia, patrimonio y fervor popular que conecta directamente con la esencia más profunda del archivo espiritual de la comarca.

Bitácora de Ricardo: El latido de la arcilla

El paisaje de Guadix sobrecoge antes de llegar. Esos cerros arcillosos, afilados por los siglos de erosión, parecen las páginas arrugadas de un libro de historia geológica. Al caminar por el Barrio de las Cuevas al caer la tarde, la sensación es extraña y reconfortante: el sonido del mundo exterior desaparece. Entrar en una de estas viviendas es entender que el confort no siempre dependió de la tecnología, sino de saber escuchar a la naturaleza.

Haber coincidido con la memoria viva de San Torcuato me ha hecho reflexionar sobre cómo las ciudades necesitan aferrarse a sus primeros capítulos. En Guadix, la fe apostólica y la piedra caliza de la Catedral conviven en perfecta armonía con la humilde arcilla de los cerros. Mi impresión es que este lugar no se parece a nada. Mientras observaba las chimeneas blancas humear recortadas contra el perfil nevado de la sierra, anoté en mi cuaderno que Guadix es el ejemplo perfecto de que, a veces, para avanzar y resistir, el ser humano no necesita conquistar el cielo, sino abrazar las entrañas de la tierra.

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